lunes, 2 de noviembre de 2009

REITERACIONES


El editorialista reprobado reitera machaconamente y, como de costumbre al más puro estilo "goebbeliano", sus fantasiosos delirios preñados de negro odio a Gran Canaria y a España.

En su pseudo-encíclica, aparecida en su "El Dia(blo)" de su Santa Cruz el Domingo 1 de Noviembre, comienza despachándose contra el Vicepresidente del Gobierno de Canarias y Consejero de Economía, el grancanario José Manuel Soria porque ha declarado a un periódico, también grancanario, que el independentismo en Coalición es residual y fruto de algunas mentes calenturientas.

Nunca más acertado el Viceconsejero. Analiza, el editorialista reprobado, lo de "grancanario", gentilicio que califica de falso, en franca contradicción con la Real Academia Española de la Lengua, ya que figura incorporado a su Diccionario, que es la máxima autoridad en la materia.

Pero él no quiere que un nacido en Gran Canaria sea llamado grancanario, él quiere que sea denominado "canarión", lo cual tiene su gracia si no fuera porque a algunos que conocemos perfectamente la tradicional idiosincrasia de los nativos de la isla Infierno (modernamente apodada Tenerife) nos consta el verdadero significado que siempre han querido dar a dicha palabra.

Por eso nosotros, los componentes del Grupo de Opinión "Tamarán", no denominamos, como es de uso común, "chicharreros" a los naturales de la referida isla (que en puridad solo son los nacidos en Santa Cruz) sino "chicharrones", porque lo de "chicharrón" tiene una connotación específica que les "viene al pelo"...

Jocosamente pregona que los grancanarios nos consideramos mundiales del mundo mundial, más aún, nos tenemos por universales y por galácticos... Pero, miren por donde, lo que el editorialista reprobado considera gracioso es una realidad incuestionable. Cualquier sociólogo neutral que compare históricamente a los conjuntos sociales grancanario y chicharrón, tiene que llegar a la conclusión de que, los primeros somos cosmopolitas, cultos y por ello universales y los segundos todo lo contrario.

Los grancanarios hemos aportado al Mundo los únicos tres prohombres universales de la Cultura y el Arte que han elevado a Canarias a cotas máximas. También los políticos más destacados e influyentes a nivel nacional han sido grancanarios, así como los deportistas más sobresalientes en todas las especialidades a nivel internacional, etc., etc...

Los chicharrones..., esos que intentan ridiculizar con lo de "capitá" pero dicen "mira a vel nenel"... ¿qué han aportado al Mundo mundial aparte de negro odio y malsana envidia?...

Siguiendo con su retahíla de habituales descalificaciones a Gran Canaria, que según tergiversa es... "la isla más inhóspita, la de los secarrales, la de playas "famosísimas" pero peligrosas"... Esta última frase, con el debido respeto por la desgracia sucedida justo en el momento en que en su "El Dia(blo" aparecía la insidiosa calificación a las magníficas playas grancanarias, no tenemos más remedio que recordar que las de su isla Infierno (modernamente apodada Tenerife), son pequeñas ensenadas rellenadas con arena traída de otros lares, para convertirlas en playejas artificiales insalubres y terriblemente peligrosas...

El editorialista reprobado prefiere no entender lo que afirma el señor Soria de que el independentismo en Canarias es residual... "¿Qué quiere decir con residual?"...

Nosotros, los componentes del Grupo de Opinión "Tamarán", con la inocencia que nos caracteriza le aclaramos que residual es todo aquello que se desecha, que no sirve para nada, incluso que no tiene entidad suficiente para ser considerado y en realidad, eso es lo que es el grupúsculo independentista que apopa el editorialista reprobado, y que según delira, hace sonar "los divinos clarines de la libertad"..., clarines que, naturalmente, la sociedad canaria no ha oído, porque despreciativamente les ha dado la espalda, lo que se pudo comprobar por el exiguo número de asistentes a la "grandiosa" concentración que pretendía "hacer constar" el supuesto clamor pro-independencia de los canarios...

Imagina el editorialista reprobado que no gusta... "a muchos canarios que, narcotizados, siguen amando y defendiendo la absurda españolidad de estas islas"... Esta simplonería demuestra que la esquizofrénica ofuscación que padece le hace imaginar una realidad inexistente puesto que, ni siquiera la despreciable cifra de manifestantes pro-independencia, le hace despertar y reconocer que los canarios somos españoles, como lo hemos sido desde hace más de cinco siglos y que vamos a seguir siéndolo...

Termina su pseudo-encíclica insultando a Santiago Pérez y calificándole de estalinista, leninista (se le olvidó lo de troskista) y bolchevique político, porque ha dicho que los independentistas (canarios) asumen intereses demasiado visibles y que van emparejados al chantaje de las instituciones del Estado de derecho. Además le recuerda que sus compañeros "señorías"... "han cometido indecencias como conculcar la Constitución al leer una reprobación contra "El Día". Un ataque a la libertad de expresión y de información que nunca se había visto en España ni en ningún país democrático"...

Nosotros, los componentes del Grupo de Opinión "Tamarán" disentimos. Lo que no se ha visto ni en España ni en ningún país democrático es que el editorialista reprobado de un periódico diario se dedique a "infectar" a sus inocentes lectores con la "pócima" de la fractura de la unidad territorial de la Nación en la que aparece, en este caso con la imposible independencia del Archipiélago canario.