miércoles, 24 de junio de 2009

APUNTES PARA UN MEJOR CONOCIMIENTO DE LA VERDADERA HISTORIA DE LAS ISLAS DE CANARIA


APUNTES PARA UN MEJOR CONOCIMIENTO DE LA VERDADERA HISTORIA DE LAS ISLAS DE CANARIA, CONOCIDAS ACTUALMENTE, COMO ISLAS CANARIAS.


ESTA PEQUEÑA Y RESUMIDA SERIE DE TRABAJOS, ESTA PENSADA PARA DIFUNDIR ENTRE TODOS LOS CANARIOS Y LOS GRANCANARIOS, EN PARTICULAR, EL PRINCIPALÍSIMO E IMPORTANTE PAPEL DE LA ISLA EN EL DEVENIR HISTÓRICO DEL ARCHIPIÉLAGO, Y DE PASO ACLARARLE IDEAS AL ACOMPLEJADO EDITORIALISTA QUE SE EMPEÑA EN IGNORAR O FALSEAR ACONTECIMIENTOS, EN VANO INTENTO DE OTORGAR A TENERIFE UN ROL QUE NUNCA HA DESEMPEÑADO, AMÉN DE AIREAR UN ODIO A GRAN CANARIA, QUE NO PUEDA CABER EN LA IDEA DE COMUNIDAD REGIONAL QUE PRETENDE DESARROLLAR EL RÉGIMEN AUTONÓMICO


En la remota antigüedad las que más tarde llamadas islas de Canaria fueron mentadas por famosos historiadores como los romanos Horacio, Virgilio y Plinio. Este último fue el que divulgó el nombre de Canaria puesto que en su obra incluye la descripción del Archipiélago hecha por los componentes de la expedición organizada por Juba II Rey de Mauritania, que arribaron a Gran Canaria y la denominaron como tal según parece por los canes de gran tamaño que allí encontraron.

Posiblemente el conocimiento de dichos sabios traía causa de noticias aportadas por los navegantes que recalaban en las Islas en expediciones organizadas, bien para la captura de naturales para esclavizarlos o bien para la recolección de orchilla, materia prima muy apreciada en aquella época para el teñido de materiales textiles.

Transcurre el tiempo en nebulosa hasta que la república de Génova, hacia 1290, decide realizar una expedición comercial a China, de la que se encargaron los hermanos Vivaldi que se perdieron en el intento. Las expediciones que se montaron para buscarles, al regresar a sus puertos de partida, dieron conocimiento de las islas de Canaria.

A partir de ese momento aumentó el número de expediciones, hasta el punto de que las islas son situadas en las cartas náuticas que van apareciendo. La Santa Sede se interesa en la posibilidad de cristianizar a los canarios y el Papa Clemente VI crea el Principado de la Fortuna cuya cabecera otorga a D. Luis de la Cerda en 1344 pero D. Luis nunca llegó a poner pié en las islas puesto que surgieron problemas políticos por la oposición de los reyes castellanos y portugueses que se consideraban con mejores derechos a cristianizar dichas tierras.

Posteriormente los mallorquines se empeñan en una empresa de evangelización del archipiélago y solicitan permiso del Papa para llevarla a cabo. El Pontífice crea una Diócesis que al desembarcar los expedicionarios en Gran Canaria por la zona de Telde, que era uno de los poblamientos indígenas más importantes de la isla, pasa a denominarse Obispado de Telde y dicho poblamiento adquiere el título de Ciudad siendo, consecuentemente, la primera y más antigua del Archipiélago. Este Obispado duró hasta fines del siglo XIV cuando los aborígenes, para vengar un ataque de europeos, matan a los evangelizadores y arrasan la casa de oración y demás que habían construido.

Sigue transcurriendo el tiempo y organizándose expediciones que llegan casi siempre a Gran Canaria, si bien reinando en Castilla Juan I una armada capitaneada por Martín Ruiz Avendaño arribó a Lanzarote como consecuencia de un temporal. En 1393, durante el reinado de Enrique III de Castilla, se organiza la primera expedición con intento de iniciar la conquista de las islas.

Según la crónica que elaboraron hallaron las islas de Lanzarote, la Graciosa, Fuerteventura, Canaria la Grande, la de Infierno (Tenerife), la Gomera, Fierro y La Palma, pero no consolidaron la posesión o conquista de ninguna. Es de suponer que estuvieron bastante tiempo por estos lares puesto que las denominaron como en la actualidad y hasta dieron las dimensiones de cada una de ella en leguas.

Luego de pleitos, pactos, permutas y herencias, la conquista del archipiélago comienza en 1402 con Jean de Bethencourt y termina, después de múltiples avatares, en 1496 con la incorporación de Tenerife. La conquista e incorporación de cada isla presenta características diferentes. Entre 1402 y 1405 se someten las islas de Lanzarote, Fuerteventura y el Hierro. La Gomera lo fue entre 1445 y 1450. Estas islas pasaron a ser de Señorío, rindiendo sus Señores vasallaje a los Reyes de Castilla. Las tres islas restantes, Gran Canaria, Tenerife y La Palma, habían sido consideradas legalmente de realengo y jurisdicción de la Corona de Castilla.

En 1405 Bethencourt intenta la conquista de Gran Canaria pero es derrotado y abandona la empresa. Lo mismo ocurrió a Diego de Herrera. En la distinguida como más importante, Gran Canaria, isla cuyo nombre menciona por primera vez el Papa Martín V en la Bula de creación del Obispado de Fuerteventura en 1423, desembarcan los castellanos el 24 de Junio de 1478 en cuyo mismo día fundan, en la ribera del río Guiniguada, el Real de las Tres Palmas, más tarde Villa y finalmente Ciudad de Las Palmas, primera capital del Archipiélago y la primera fundada por los castellanos en estas islas.

Gran Canaria es la única isla a la que los reyes Católicos otorgan Fuero Real. En ella la Iglesia y la Corona van estableciendo todos los Organismos de índole regional, tales como el Obispado y Cabildo Catedral, la Capitanía General Militar, las Recaudaciones Tributarias, la Real Audiencia, el Tribunal de la Inquisición etc, etc. Desde ella se organiza la conquista e incorporación de las dos restantes, primero La Palma y finalmente (Infierno) Tenerife.

De esta empresa fue encargado Alonso Fernández de Lugo, Adelantado de (la Ciudad Capital) Canaria (que así era comúnmente denominada Las Palmas), subordinado del Capitán Gobernador Juan Rejón. A sus tropas castellanas se unen las huestes del Guanarteme, ya cristianizado, que fueron decisivas en la batalla definitiva de Tenerife (Infierno) en el lugar de Aguere, hoy La Laguna. Previamente el Guanarteme, habia sido llevado a la Península, siendo bautizado en Calatayud por el Cardenal Mendoza y apadrinado por el Rey Católico que no solo le impuso su nombre, sino que le otorgó el titulo de Rey de las Islas de Canaria, si bien se lo derogó al poco tiempo, siendo por lo tanto el primer Rey que tuvieron todas las islas.

Es conveniente distinguir las siguientes denominaciones: Canaria, que es Las Palmas o sea la Ciudad capital; isla de Canaria, o sea, la isla cuya capital es Canaria; Gran Canaria, que es la denominación de la isla en toda la documentación oficial antigua e islas de Canaria, que es como también en los documentos oficiales se denominaba al Archipiélago Canario desde su total incorporación a la Corona de Castilla, hasta 1812 cuando se producen los hechos cuyos antecedentes y consecuencias comentaremos en el próximo capítulo.



Grupo de Opinión Tamarán